Padre amado:
Queremos darte gracias por tu inmensa bondad, al haber permitido que nos reunamos todos los que estamos aquí presentes. Queremos agradecerte habernos dado una familia tan linda, en la que el amor se ha manifestado estos días de tan diversas maneras.
Queremos agradecerte también por las personas que nos acompañan sin que podamos verlas: los abuelitos Luís Emilio, Ofelia, la Toita, la Dorita, el Luchito, el Pepe y la Pilito, que tenemos la seguridad que cerca de ti, se han divertido con nosotros y nos protegen todo el tiempo.
Señor, tu que todo lo puedes, ayúdanos a que esta no sea la única vez, sino una de muchas y que nuestros hijos, nietos y los que vengan después, mantengan el afecto y la amistad que estoy segura, se va a fortalecer a partir de hoy.
Pedirte Señor que nos bendigas y bendigas a los que por diferentes razones no pudieron venir, pero que forman parte de este grupo, invocando para que la próxima, podamos estar todos juntos.
Darte gracias por habernos dado a los Aguirre el don de llorar, porque el llanto es una expresión de sentimientos diversos que a veces las palabras no alcanzan a manifestarlos.
Gracias Padre y gracias a todos y cada uno de ustedes por ser tan amorositos. Amén.
Besitos
La Paz, 3 de noviembre del 2003